si no escribo
no pasa nada
La semana pasada estuve en un festival de literatura latinoamericana y una autora dijo que necesitaba escribir para poder respirar. Se me partió un poco el corazón porque lo cierto es que no me pasa. Si no escribo, no hay drama.
Estar en Panamá ha sido un reajuste de todos los hábitos que tanto me costó construir y en el proceso, esas horas que pasaba los domingos escribiendo han desaparecido, no las encuentro. Es como si se hubieran quedado en Madrid, en el segundo parque a la izquierda del Templo Debod. Esperando el bus 62 para volver a mí.
En Madrid, las aceras amplias salpicadas por la luz del sol que se cuela entre los árboles a principios de la primavera, justo antes de que empiece a llover, enmarcan los primeros pensamientos recién salgo de casa. El silencio absoluto de la mañana, los desconocidos en el bus, habitar el ser nadie, y por tanto sentir la necesidad, la urgencia, el impulso de descubrirlo.
Persigo preguntas sabiendo que no tienen respuestas y recibo ideas que han llegado de la mano de revelaciones dolorosas. ¿Será que se me acabaron? ¿Puede haber revelación sin dolor?
Esta vida nueva está llena de gente maravillosa pero distinta, de horas exprimidas, cuartos infrarrojos y de los ojos puestos en el búmper de otros carros. Aquí también hay amor, aquí está toda mi raíz, aunque al menos por ahora, haya poca filosofía.
No quiero dejar de ser escritora, pero he dejado de escribir. ¿Puedo ser escritora si lo único que hago es pensar en que no escribo?
La búsqueda sobre mi lugar en el mundo y mi forma de mirarlo, de mirarme. La euforia que siento al acabar un ensayo. El júbilo absoluto al publicarlo. El calor en mi pecho cuando resuena con alguien.
Y sin embargo, no escribo.
En mi pantalla
La casa de los espíritus (Prime) es la última adaptación de la literatura hispanoamericana a la televisión. También en formato miniserie, se une a Como agua para chocolate (HBO) y Cien Años de Soledad (Netflix) para completar la trifecta del realismo mágico. Bastante apegada al libro, posa cuestiones muy interesantes en la decisión de mantener al mismo actor para el mítico Esteban Trueba a lo largo de su vida, pero cambiar las actrices que interpretan a Clara y Blanca cuando envejecen.
¿Ya viste la serie? ¿Qué te pareció? ¿Le hace justicia al libro?
La tercera temporada de La Ley Según Lidia Poet está ya en Netflix y puede ser de sus temporadas más interesantes. El principal arco dramático, una historia de amistad y de violencia de género, finalmente pone en valor la historia de la primera abogada en Italia. Además, amamos un romance lleno de negación.
En mis audífonos
Como predijimos, seguimos escuchando The Great Divide de Noah Kahan. Con más tiempo para procesarlo, hay nuevas recomendaciones: American Cars si sufres del síndrome de la hermana mayor, Haircut si ese síndrome te genera uno que otro rencor y Orbiter si tu mamá le da sentido a tu vida. ¿A quién voy a engañar? Es un gran álbum, escúchalo todo y ya.
En mi mesa de noche
La hora de la estrella de Clarice Lispector fue su última novela publicada antes de morir. Una autora mítica, nació en Ucrania pero vivió en Brasil toda su vida y la tenía como lectura pendiente desde hace mucho tiempo. La historia, aquí, es lo de menos: el narrador es absolutamente alucinante. Un tipo fatal pero con un enganche adictivo, que rompe la cuarta pared, que sabe, no sabe, juega a ser Dios, juzga, empatiza, es terriblemente misógino y probablemente el culpable de todas las tragedias de en la historia. En cualquier caso, una experiencia imperdible.


Rostros del feminismo: voces, pensamiento y manifestaciones de resistencias desde una mirada multidisciplinar es una colección de artículos de investigación entre los cuales está mi primera publicación en imprenta, y ya está disponible.
La mirada femenina como herramienta en la crítica feminista de cine nace de la tesis de maestría que sustenté hace ya casi 3 años. La mirada me ha perseguido desde entonces, en la academia, en el trabajo y hasta en las exploraciones más íntimas de mi identidad y lugar en el mundo. Nunca he tenido los ojos más abiertos.
Gracias enormes a quienes lo hicieron posible y gracias infinitas a quienes me leen.
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El oro de Panamá es verde.







Aja! Esa pregunta ahora q recién se ha publicado tu tesis?
Creo que las pasiones en la vida fluyen a diferentes ritmos e intensidades... Pero siempre nos acompañan en el ❤️
Eres maravillosa y si estás escribiendo hoy con mucha emoción de vida